EN LA ESCENA PROFESIONAL
7 DE Marzo DE 2019 / 16:55

Los mayores fallos en el CS:GO competitivo

Errores con las granadas, al saltar o al desactivar la bomba.
La escena competitiva de Counter-Strike: Global Ofensive está plagada de momentos para el recuerdo, sin embargo, algunas de las jugadas memorables no quedan marcadas en la retina debido al increíble despliegue de habilidad al que los profesionales nos acostumbran, si no por todo lo contario.
 

Imprecisiones explosivas

 

La diversidad de granadas que Counter-Strike ofrece es uno de los aspectos más característicos de la saga. Humos, aturdidoras, explosivas o incendiarias puestas a disposición de ejecuciones y defensas. Táctica y técnica al servicio de equipos y espectadores a través de una coreografía aérea en la que cada proyectil ha de caer en el lugar preciso.

En ocasiones la danza no es tan sincrónica y cronometrada, ya que nos encontramos con errores por parte de los jugadores. No conectar en el píxel exacto o errar en la referencia puede tener consecuencias catastróficas para los intereses de un equipo. En este caso, el fallo fue mucho más sencillo. Friberg se disponía a lanzar una aturdidora por encima de la rampa de A en Mirage, sin embargo, el jugador hace clic en el botón derecho del ratón, lanzándola a media altura y dejando a sus compañeros sin visión. La debacle no acaba ahí. Envalentonado y dispuesto a remediar su error, el sueco se equipa una granada de fragmentación. Apunta, camina hacia delante para conseguir un lanzamiento lejano… y la clava en la espalda de su compañero. “Se han cometido errores”.
 
 
 

Donde hubo fuego…

 

La utilidad sigue siendo el punto a tener en cuenta en esta ocasión, pero es el momento de hablar de las incendiarias. Son muchas las jugadas que han acabado en ridículo debido a un coctel molotov, sea este enemigo o aliado. En la memoria de muchos ha quedado marcado el error de Summit1G.

El estadounidense realizaba una sustitución para el equipo de Splyce, que contaba con dos bajas de cara a disputar la DreamHack Open Austin de 2016. Las serpientes no tenían muchas esperanzas para el torneo. Tras solucionar una situación de uno para uno, el bueno de Summit caminó por encima de las llamas que el mismo había provocado. Perdió los puntos de vida que le restaban y desaprovecho el punto de partido, lo que culminó en una remontada de CLG que los dejaría fuera del torneo.

Este tipo de situaciones, sin ser frecuentes han sucedido en repetidas ocasiones a lo largo de la historia competitiva de Counter-Strike. El top uno del ranking mundial, s1mple, también falló tratando de desactivar el dispositivo C4 sobre las llamas cuando aún contaba con tiempo suficiente y ningún enemigo seguía en pie. Todavía más llamativa fue la situación de Cloud 9, que no sumó en una ronda de tres contra cero. Todos sus integrantes fueron reducidos a cenizas después de quedarse parados sobre el coctel molotov que defendía la posición de B.
 

 

Balística imprevisible

 

En ocasiones parece que las balas simplemente no quieren conectar. El tickrate y el lag son excusas habituales cuando jugamos matchmaking con nuestros amigos, sin embargo, entre los profesionales resulta más complicado dar explicaciones. El exceso de confianza y el menosprecio del rival pueden traer consigo algunos de los momentos más bochornosos del Counter-Strike.

Especial mención merece el caso de Tarik. Cuando militaba todavía en CLG, se enfrentó al equipo de KKoma en el mapa de Dust 2. El estadounidense defendía la entrada a B desde la posición de CT. Tras avistar a dos enemigos decidió abrir fuego. ¿El resultado? Un cargador entero de la M4A4 perdido en los muros y el cielo del mítico mapa de Counter-Strike. La jugada no acaba ahí y apenas unos segundos más tarde un rival se quema en su propio coctel molotov.

No ha sido al único jugador al que le ha pasado algo así. Un error incluso más grave fue el cometido por karrigan. En este caso era el mapa de Cobblestone, en el que se encontró a un KennyS indefenso plantando el C4 en el ponto de B. En lugar de disparar una bala de AWP el danés decidió abrir fuego en movimiento sobre el jugador galo. De las doce balas disparadas solo algunas impactaron, insuficientes para confirmar la baja. Tras un giro de prácticamente 360 grados, Kenny conectó una única bala que acabaría con el por entonces jugador de TSM. Tras esta, busco al rival que llegaba por Drop, acabando con su vida y subiendo la ronda al marcador
 
 

Al final los que juegan son los jugadores

 

El tópico que titula este apartado ha sido infinitas veces repetido en múltiples disciplinas y deportes. Aunque los entrenadores deben de influir en el resultado, nunca se espera que lo hagan directamente y menos si esta influencia es negativa para el equipo.

Durante la ESL Maisterchaf que enfrentaba a PENTA y KILLERFISH, los primeros habían solucionado un uno contra uno decisivo para sumar el punto de partido. Sin embargo, la bomba estaba plantada y tras conseguir la baja, había que desactivarla para confirmar la victoria. Cuando kRYSTAL se encontraba en esta tarea, el equipo ya estaba en medio de la celebración. Fue en ese instante en el que el coach agarró al jugador de los brazos, haciendo que soltara el C4 que acabó explotando. Finalmente, salieron victoriosos tras retomar el partido.
 
 

Miedo a las alturas

 

Los nervios juegan una mala pasada a los jugadores. Pese a que los profesionales deberían estar acostumbrados y entrenados para manejar todo tipo de situaciones, la realidad demuestra que esto no siempre es así.

En los mapas de CS:GO hay zonas elevadas en las que contamos con puntos precisos de caída para recibir el menor daño posible o, en ocasiones, salir totalmente indemnes. Un buen ejemplo es Overpass. El salto de balcón al punto de B debe de ser realizado con una caída en el agua que la amortiguara totalmente, de no ser así podremos llegar a perder alrededor de veinte puntos de vida.

También en Cache, bajando de la zona de cielo hemos de tener cuidado, aspecto que ignoró Skadoodle, que ante la presión de saber que el enemigo estaba neutralizando la bomba, realizó un salto que parecía a todas luces mala idea. C4 desactivado y un clutch que se escapaba por no haber tenido la frialdad propia de un profesional.