EL SUEÑO DE STEVE POR FIN PARECE ESTAR CUMPLIÉNDOSE
28 DE Mayo DE 2019 / 18:50

Team Liquid: la ambición sin límites vale la pena

Por muy arriesgado que pareciese el proyecto en los comienzos, Doublelift y compañía han cumplido con creces en la primera mitad del año.
En 2018, Team Liquid consiguió establecerse como la nueva superpotencia de América del Norte. Acabando por el camino con antiguos dominadores de la escena como Team SoloMid o Counter Logic Gaming, los de Steve Arhancet mostraron su mejor cara en el primer año de la era de franquicias. 
 
Sin apenas oponer resistencia, todos sus oponentes acabaron sucumbiendo ante ellos tanto en primavera como en verano, lo que hizo que se coronasen como bicampeones de NA LCS. Su desempeño en el Campeonato del Mundo no fue precisamente grandioso, sin embargo, pues se eliminaron en la fase de grupos dejando pasar en cambio a un EDward Gaming que no llegaría siquiera a las semifinales. 
 
Con su victoria ante Afreeca Freecs y la esperanza que regalaron a miles de norteamericanos, Cloud9 acabó robándoles el protagonismo a los de Yiliang “Doublelift” Peng al final de temporada, quedándose con la gloria que debería haberles pertenecido. No obstante, cualquier equipo habría considerado apropiado mantener el quinteto de cara al 2019, debido a su tremenda solidez y más que demostrado control sobre el panorama nacional. 
 
 
Team Liquid, al parecer, no es en absoluto cualquier equipo. Durante la pretemporada, mientras Carlos “Ocelote” Rodríguez dejaba boquiabiertos a los seguidores europeos con el fichaje de su hasta entonces rival directo Rasmus “Caps” Winther, Steve se dispuso a realizar su propia oleada de cambios la cual, por imposible que parezca, acabó siendo igual de sorprendente. 
 
LiQuiD122, pues este era el apodo que Steve usaba en sus tiempos de profesional, se deshizo nada más tuvo la oportunidad de las dos piezas más débiles de la plantilla. Perfectamente consistente, aunque poco propicio a destacar era Eugene “Pobelter” Park, un veterano del mundillo que, si bien confiable, no tenía la capacidad de echarse al equipo a las espaldas que Arhancet quería para la calle central. 
 
Kim “Olleh” Joo-sung era justamente lo contrario. En contraste con la confianza de Pobelter, el apoyo surcoreano sufría numerosos achaques de nerviosismo y falta de confianza a la hora de saltar a la grieta en ocasiones importantes. Steve no podía tolerar que, en plena fase de grupos del Mid-Season Invitational, Team Liquid tuviese que jugar con su apoyo reserva por culpa de la inseguridad del titular, por lo que su salida de la organización causó pocas sorpresas entre el público norteamericano. 
 
Cuando se trató de reemplazar a ambos jugadores con profesionales de un calibre superior, el equipo del caballo no tuvo problemas en tirar la casa por la ventana. En la calle central, el elegido fue Nicolaj “Jensen” Jensen. El sentimiento de incredulidad que experimentó toda la comunidad no pudo ser mayor, dada la imagen que el danés se había preocupado en mostrar durante toda su carrera: la de jugador franquicia de uno de los mayores rivales de Steve, Cloud9. 
 
 
La incredulidad no duró mucho, sin embargo, disipándose completamente tras la explicación que facilitó el propio Jensen acerca de su incorporación a Team Liquid. Estaba aquí porque quería, de una vez por todas, levantar la copa de LCS. Para ello, el equipo tendría que completarse con un apoyo a la altura y, sin lugar a dudas, así lo hizo. 
 
Jo “CoreJJ” Yong-in había sido, tan solo un año atrás, campeón del mundo con Samsung Galaxy. Tras una temporada algo más mediocre en su tierra natal, puso rumbo al país de los wéstern para ayudar a Team Liquid a llegar aún más alto en 2019. Con su fichaje, los chicos de Steve eran ahora un superequipo en toda regla, similar incluso, aunque en aquel momento salvando las distancias, al del nuevo proyecto de SKT T1. 
 
Doublelift, el tirador más legendario de toda NA, unía fuerzas con dos ex-campeones del mundo (Jung “Impact” Eon-yeong también había probado la gloria en 2013), el jungla más consistente de la región en Jake “Xmithie” Puchero y, no menos importante, el probablemente segundo mejor medio en pisar tierra americana, Jensen. En principio, el quinteto llenaba de esperanza los corazones de los seguidores pues, si algún equipo había existido capaz de plantar cara en el panorama internacional, debía por fuerza ser este. 
 
No obstante, el escepticismo estaba también presente en las mentes y los corazones de los norteamericanos. Todos habían oído hablar de la poca viabilidad que parecían tener los superequipos en el League of Legends, siendo el ejemplo más cercano el quinteto de KT Rolster que jamás logró el objetivo para el que fue creado. Más allá de eso, ¿qué justificaba semejante gasto de dinero? Si los resultados del equipo no mejoraban drásticamente con respecto al año anterior, ¿no habría sido este el despilfarro más innecesario de la historia del LoL norteamericano?
 
 
Las preocupaciones e inquietudes eran entendibles pero, afortunadamente, Team Liquid acabó por echarlas todas por tierra. El proyecto, tan ilusionante como parecía, no solo acabó cumpliendo sino que destrozó las expectativas. Por el camino, por si fuese poco, callaron la boca a más de un analista y a más de un crítico, reafirmando su nueva posición como contendientes de calibre mundial. 
 
La dura derrota ante G2 Esports en la final del Mid-Season Invitational ha sido un final quizá demasiado anticlimático a una mitad de año de lo más apasionante para el seguidor norteamericano. Muchos aficionados siguen teniendo sus dudas sobre la posible rentabilidad del proyecto en el futuro pero, hasta el momento, el nuevo Team Liquid ha sido sin lugar a dudas el mejor equipo jamás creado en suelo de América del Norte.
 
La infinita ambición de Steve parece haber acabado generando unos beneficios en los que no muchos confiaban cuando se anunciaron los cambios a principios de enero. Los siguientes son algunos de los logros que Liquid ha conseguido tachar de la lista en tan solo 5 meses. 

 

CUMPLIENDO PROMESAS Y DERRUMBANDO MALDICIONES

 
Antes de entrar en Team Liquid, Jensen jamás había ganado un título de NA LCS. Eso no significaba, sin embargo, que no hubiese estado increíblemente cerca en más de un par de ocasiones. El medio danés, tan peligroso como era fuera de ellas, parecía venirse abajo en las finales. 
 
Ya en la temporada de verano de 2016, la tercera de su carrera competitiva, había sucumbido ante TSM por un claro 3 a 1 en una serie que les privaba momentáneamente de participar en el Campeonato del Mundo. Medio año más tarde, ante exactamente el mismo rival, el Cloud9 de Jensen consiguió llevar la eliminatoria a un quinto y decisivo encuentro. Toda esperanza que pudiese tener el medio, sin embargo, quedó rápidamente desestimada por una jugada que ha permanecido hasta nuestros días en las cabezas de los aficionados. 
 
 
Tras este fallo garrafal cometido con Ekko, Jensen no volvió a ser el mismo. La tercera vez que había perdido una final, en este caso contra el propio Team Liquid en el verano de 2018, lo había hecho sin prestar siquiera resistencia, viéndose arrollado por un rápido tres a cero.
 
Doublelift, sin embargo, sabía mucho más que Jensen en cuanto a ganar en casa se refiere. Con los dos títulos cosechados durante el último año, su palmarés había alcanzado la cifra de cinco trofeos totales de NA LCS, lo cual le hacía uno de los dos jugadores con más competiciones locales ganadas en la historia de América del Norte, compartiendo el puesto con el archiconocido Soren “Bjergsen” Bjerg.
 
 
Donde Doublelift flojeaba, en cambio, era en competiciones internacionales. A la superestrella de la calle inferior le resultaba prácticamente imposible avanzar más allá de la fase de grupos de un torneo si este tenía como participantes a equipos de diferentes regiones. Cuando Jensen y Doublelift se juntaron en Team Liquid, por lo tanto, algunos argumentaron que, debido a los perfiles de ambos jugadores, no podrían ni alcanzar la gloria en LCS ni obtener éxito internacional.
 
Los de Steve, sin embargo, han tardado poco en demostrar la flagrante estupidez que esta manera de pensar involucra. Cuando el medio danés entró a Team Liquid, Doublelift le hizo una promesa: le conseguiría, por fin, su primer título nacional. Jensen, en ese momento, no pudo más que prometerle algo de vuelta. 
 
Siendo el ex-jugador de Cloud9 todo un experto en cuanto al panorama internacional se refiere, pues había alcanzado la fase eliminatoria de los campeonatos del mundo en más de una ocasión, le juró a Doublelift que, por primera vez en su vida, iba a saber cómo era jugar una serie al mejor de cinco contra los mejores equipos del planeta. 
 
 
Al comienzo de la temporada apenas ningún seguidor veía verosímil que ambas promesas fuesen a cumplirse. Estaban, por el contrario, destinadas a quedar como una prueba más de la eterna irrelevancia a la que parecía estar sometido el League of Legends americano. Finalmente, sin embargo, Team Liquid acabó por coronarse campeón de LCS en el Chaifetz Arena de Sant Louis. Apenas un mes más tarde, Team Liquid se encontraba plantándole cara al vigente campeón del mundo, Invictus Gaming, en nada menos que las semifinales del Mid-Season Invitational. 
 
No han necesitado más que una sola temporada para dar al traste con dos de las narrativas que definían, en cuerpo y alma, a dos de sus principales jugadores. Han cumplido dos promesas que parecían imposibles y, ahora, no hay historieta ninguna que pueda ir en contra de su buen desempeño, tanto en casa como contra rivales distantes y lejanos. Por el camino y de manera natural, además, han llevado a una región que tan solo hace un año era el foco de burlas de la comunidad de LoL a la primera categoría del panorama mundial. 
 

MEJORANDO LA IMAGEN DE NORTEAMÉRICA

 
NA nunca ha sido una región a la que los mejores profesionales intenten parecerse. Mientras que cientos de jugadores emigraban durante las vacaciones a Corea del Sur para obtener una mejor calidad de entrenamiento, lo contrario ocurría con América del Norte. Siempre ha sido considerada como un templo de la fiesta en partida, el poco conocimiento de macrojuego y los jugadores con constantes problemas de posicionamiento. 
 
Esta visión de la región, sin embargo, estaba perfectamente justificada, y solía mostrarse al desesperado público americano en todos y cada uno de los torneos internacionales. El mayor representante que NA LCS haya tenido nunca, la quizás mejor marca jamás creada en un deporte electrónico estadounidense, Team SoloMid, no conseguía alcanzar los playoffs del Campeonato del Mundo o el MSI por muy seriamente que se lo propusiese. 
 
A lo largo de la historia, ha habido tan solo dos equipos que pueden considerarse exitosos internacionalmente provenientes de la región. El primero, por supuesto, Cloud9. El segundo, la plantilla de Counter Logic Gaming de la primavera del 2016. En ambos casos, sin embargo, el éxito es tan solo relativo y, a pesar de todo, no puede considerarse suficiente como para tildar a Norteamérica de región de primera categoría. 
 
 
En el caso de Cloud9, aunque es sin duda meritorio obtener múltiples apariciones en los cuartos de final del Campeonato del Mundo para, finalmente, coronarlo con una semifinal el año pasado, siempre ha sucumbido nada más notar una tizna de tensión en el ambiente, de poderío en el rival. En lo que a CLG y su legendaria temporada de primavera se refiere, debe darsele el mérito que sin duda merecen. No obstante, debe también tenerse en cuenta que su clasificación a las finales del Mid-Season Invitational fue posible gracias a una victoria ante Flash Wolves, un equipo Vietnamita especialmente conocido por desfondarse a medida que avanzan los torneos. 
 
En cuanto tuvieron que enfrentarse en un mejor de cinco a SKT, CLG tardó poco en caer, haciéndolo además con un descriptivo tres a cero en contra. Hasta ahora, esta había sido la historia de América del Norte y sus representantes en eventos internacionales: bien decepcionaban, bien daban falsas ilusiones a los seguidores, las cuales acababan no pudiendo cumplir. 
 
Esto mismo fue también lo que hizo Team Liquid en el Campeonato del Mundo de 2018 pues, tras haber dominado durante todo el año la escena nacional, no pudieron siquiera superar la fase de grupos, dejando otra vez a los fanáticos norteamericanos con un profundo sentimiento de impotencia. Para este 2019, sin embargo, todo ha cambiado. NA, desde luego, no volverá a tener que jugar el Play-In de la próxima edición del MSI. 
 
Tras salir airosos de la fase de grupos del MSI de este año por los pelos, Team Liquid dio la mayor campanada de la historia del League of Legends competitivo. Esta vez no fue contra Flash Wolves, ni quedaría en una mísera aparición en semifinales. En cambio, fue toda una reivindicación del poderío de la región, pues los de Doublelift, con un inspirado CoreJJ al volante, destrozaron con un tres a uno a los principales favoritos para hacerse con el trofeo, Invictus Gaming. 
 
 
Los chinos, actuales campeones del mundo, se habían paseado hasta el momento por encima de sus rivales, disipando toda posible duda sobre quién debía ser el supuesto campeón. Una vez llegadas las semifinales y contra todo pronóstico, sin embargo, fueron completamente vapuleados por Liquid, quienes sorprenderían al mundo con su pase a la final.
 
Por supuesto, una victoria en una serie contra los a priori mejores del mundo no significa nada en términos prácticos para la región en sí. Menos aún, de hecho, cuando el siguiente resultado obtenido fue una terrible derrota contra Caps y los chicos de G2. No obstante, ha sido la primera vez que un quinteto norteamericano derrota a un equipo de primera categoría mundial en todos los años que lleva emitiéndose la escena competitiva. 
 
De repente, Norteamérica no es ya una región a la que menospreciar. Inconscientemente, el mundo ahora está atento a lo que puedan conseguir en futuros enfrentamientos entre regiones en vez de centrado en dejar claro lo penosos que son sus jugadores en el chat de Twitch. El equipo en conseguir esta gesta, quién lo iba a decir, no ha sido ni Cloud9 ni CLG, ni siquiera TSM. Ha sido Team Liquid y su quinteto de superestrellas. Para ello, sin embargo, han tenido que saber adaptarse y demostrar sus anteriormente escondidas versatilidad y polivalencia dentro de la grieta.

TIRANDO POR TIERRA VIEJOS PREJUICIOS

De cara al Mid-Season Invitational en Vietnam y Taiwán, Team Liquid no estaba en absoluto entre los favoritos para hacerse con el título. Se les mencionaba asiduamente y se daba por hecho que alcanzarían la fase de grupos pero, aún así, nadie hubiese jurado que los norteamericanos se acabarían encontrando al nivel de Invictus Gaming o SKT. 

Esto provenía, en gran parte, del gran número de narrativas, ya mencionadas, que parecían ir en contra de cualquier esperanza que los de Steve pudiesen llevar consigo al continente asiático. Sin embargo, con la LCS ya concluida y los partidos de esta disponibles para cualquiera que quisiese verlos, había ciertos aspectos del juego de los norteamericanos que, exagerados o no por la comunidad, parecían apuntar también a una falta de versatilidad que resultaba cuanto menos alarmante ante el desafío que representaba un torneo internacional. 
 
La primera era la supuesta incapacidad de Impact a la hora de jugar campeones que no fuesen tanques. El top coreano había demostrado durante su carrera en más de una ocasión que esa visión se parecía más bien a un prejuicio inspirado por la comunidad que a una verdad analítica. No obstante, seguía siendo una de las grandes preguntas que se hacían los seguidores de Team Liquid. ¿Sería Impact capaz de plantarle cara a los tops más selectos del planeta en un meta que le obligaba a salir de su típico papel defensivo? 
 
Kang “TheShy” Seung-lok, Kim “Khan” Dong-ha y compañía sentían que este era su torneo para brillar. Por extraño que pareciese, los tiempos de Urgot y Sion habían acabado, dejando paso a un metajuego que disponía de varias opciones algo más juguetonas para los locos de las mecánicas como ellos. Jayce, Fiora o incluso Kennen podían ser considerados selecciones agresivas que iban a hacer de la calle superior un rol mucho más prioritario a la hora de destinar recursos. 
 
 
Impact, sin embargo, tenía una cruz, impuesta por el propio público norteamericano, cuando se trataba de estos campeones. “Solo sabe jugar tanques” era la frase más comúnmente escuchada cuando se discutía sobre el estilo de juego del ex-campeón del mundo. Durante la fase eliminatoria de LCS, el coreano había demostrado que podía, si se le permitía, jugar un papel directamente relevante en cualquier partida, ya fuese con Jayce, Gangplank o Kennen. No obstante, los seguidores de la región apenas se habían fijado en esto, centrándose en cambio en la masacre que iba a suponer su enfrentamiento contra los entonces declarados mejores del mundo. 
 
La segunda era el empecinamiento continuo de Team Liquid a la hora de gestionar los recursos. Según decían rivales, analistas, comentaristas y la escena en general, los de Steve jugaban siempre para poner por delante a Doublelift y que este, con su talento natural, les llevase en volandas hacia la victoria. Hasta el momento, esta manera de ver las partidas les había aportado claros beneficios contra rivales norteamericanos. Una vez ante los equipos más punteros del momento, sin embargo, se podría convertir fácilmente en una técnica previsible y, por lo tanto, sencilla de contraatacar. 
 
Por último, muchos alegaban que, en un mundo donde las partidas raramente sobrepasaban los 30 minutos, la efectividad del estilo típico norteamericano, propenso a depender del juego tardío, se vería claramente mermada. En NA, al tener la mayoría de equipos menos conocimiento que los de otras regiones en lo que a cerrar partidas sin cometer errores se refiere, era normal ver dos composiciones centradas en escalar lo máximo posible enfrentadas entre sí, dando como resultado partidas lentas y en las que la acción, cuando existente, carecía normalmente de sentido. 
 
Team Liquid no había sido una excepción, pues se habían visto envueltos e incluso habían provocado en numerosas ocasiones este tipo de partidas. Era muy poco probable que consiguiesen adaptarse al estilo predominante en el mundo, el cual se basaba en el control de los primeros compases de la partida, a tiempo para el MSI. Si no lo hacía, sin embargo, iba a tener que cargar con un tremendo lastre durante todo el torneo, dado que iG o G2 poseían el talento necesario como para dejar inutilizados en menos de veinte minutos a los representantes norteamericanos. 
 
 
Team Liquid, por lo tanto, comenzó su participación en el MSI con pocas esperanzas puestas en su buen hacer. A medida que avanzó el torneo, sin embargo, fueron tirando uno por uno todas estas premisas que, en retrospectiva, demostraron no ser más que prejuicios inexactos. Impact se dejó ver, durante una de las mejores actuaciones de su carrera en un torneo internacional, a los mandos de campeones como Jayce, Gangplank, Kennen y, contra todo pronóstico, Neeko. 
 
La calle inferior, por su parte, demostró ser capaz de desempeñar un papel secundario, contradiciendo así la creencia popular. Jensen pasó también a un primer plano que el equipo supo manejar sin complicaciones y, más importante, sin la necesidad de agasajar a Doublelift con todo lo que necesitase en cada momento. Más bien hacia el final de la fase de grupos, por si fuera poco, Liquid cambió las tornas por completo, dando a conocer su versión más proactiva hasta el momento. 
 
Tanto en su derrota contra SKT como en su victoria contra G2, la cual acabó dándole un apurado pase a semifinales, demostraron que su estilo de juego no era el mismo, sino que se había convertido en un símil muy bien pulido del estilo propio del MSI. Esto lo llevaron al máximo exponente en la semifinal contra Invictus Gaming, en las que ganaron gracias a ser una mejor versión de los chinos, con un control del juego temprano más refinado incluso que los propios inventores de la agresión prematura. 

 

Así pues, Team Liquid ha derrumbado en un solo torneo todos los muros que siempre habían mantenido oculto el potencial de su estilo de juego. Han acabado en una sola competición con todos los prejuicios incorrectos acerca de los límites de sus jugadores y, con ello, se les ha abierto un mundo de infinitas posibilidades. Tanto si decepcionan como si no en el próximo evento internacional, al menos está claro que lo harán jugando, por fin, el estilo que a ellos más les apetezca. 
 
 
A comienzos del 2019, cuando se anunciaron los cambios que iban a ocurrir en Team Liquid, el proyecto trajo consigo una cantidad de dudas y pensamientos pesismistas que, en aquel momento, parecían estar justificados. Hoy, sin embargo, tras toda una temporada de experiencia, el nuevo Team Liquid se ha convertido indiscutiblemente en el mejor quinteto de la historia de América. Steve quería más de lo que ya tenía y, aunque muchos le avisaron de que tanta ambición podía acabar saliéndole cara, la decisión de alterar el quinteto es probablemente la mejor que ha tomado en todos los años que lleva en los deportes electrónicos. 
 
Ahora, nadie sabe cuál puede ser, en un futuro, el límite de Doublelift y compañía. Estad atentos porque, en los próximos mundiales, Norteamérica tiene la opción no solo de hacer un mejor papel que nunca, sino de algo mucho más impensable a primera vista: coronarse los próximos campeones del mundo. 
 
 
Imágenes propiedad de Lolesports.
Autor: Lucas "LuckyNeck" Chillerón.