YA LO HEMOS JUGADO
5 DE Febrero DE 2019 / 04:58

Apex Legends competirá por el trono de los battle royale

Analizamos el nuevo juego y sus posibilidades en los esports.
La tendencia creciente de los battle royale parecía ir frenándose con el tiempo, sin embargo, aún son muchas las franquicias o nuevos títulos que deciden unirse a esta moda. Counter-Strike estrenó su particular versión de este modo de juego hace poco más de un mes con Danger Zone. Esta vez es una nueva producción la que se suma al furor de la supervivencia competitiva. Llega Apex Legends.
 

La perfección en la asimetría

 

 
De la mano de Electronic Arts y ambientado en el mundo de Titanfall, Apex Legends muestra una singular versión de un modo de juego donde todo parecía estar ya inventado. Lo novedoso no son tanto algunas mecánicas como el conjunto formado. Es fácil tras unas primeras horas de dedicación conocer las almas mater del juego. La influencia de las habilidades de Overwatch, la similitud de gunplay con Call Of Duty y la herencia del propio Titanfall son asumidas por los propios desarrolladores de Respawn, estudio a cargo de la producción. Además, gráficamente el juego mantiene un parecido a Borderlands, especialmente si tenemos en cuenta el diseño de personajes.
 
Actualmente disponemos de un único modo que enfrenta a sesenta jugadores agrupados en escuadrones de tres integrantes. Cada uno de los miembros del grupo ha de escoger un héroe que contará con unas habilidades únicas dirigidas a cumplir un determinado rol. De momento son solo ocho los personajes a elegir, sin embargo, la diferenciación entre ellos está bastante bien lograda. Permitiendo así adaptar la clase a tu estilo de juego y contando con alternativas en todas las funciones.
 
Una de las mecánicas más novedosas es la eliminación de la muerte definitiva, elemento caracterizador de los battle royale. Tras ser abatidos, nuestros compañeros pueden reanimarnos, pero la cosa no acaba ahí. Incluso si no son capaces de lograr tal labor todavía no es momento de alejarse de la pantalla, pues pueden recoger nuestra bandera. Esta bandera permite una segunda vida en caso de que sea transportada a uno de los puntos de reaparición, creando una de las mecánicas de riesgo y recompensa más novedosas del género.
 
En el arsenal del juego encontramos un buen puñado de opciones, aunque tal vez se muestre algo deficiente en cuanto a variedad. Las armas mantienen pocas diferencias intraclases más allá del modo de disparo. Además, el apuntado es algo tosco a la hora de jugar en una videoconsola, algo que se subsana si nos hacemos con la versión de PC. En cuanto a granadas, al menos de momento, solo hemos sido capaces de encontrar tres opciones diferentes. Las variantes tácticas están ahí, pero puede que cada clase mereciera también un arrojadizo particular.

 

Las particularidades en un género clónico

 

 

El factor aleatorio no resulta tan determinante como en otros títulos del género, pues la presencia de habilidades aumenta la necesidad de ingenio, previsión y sorpresa. Utilizar a Wraith y desplegar un salto de fase en el momento adecuado es más relevante que contar con tal o cual rifle. Es este espacio para la creatividad el que permite también crear composiciones teniendo en cuenta las sinergias de los personajes. Poder flanquear mientras que, por ejemplo, Lifeline adhiere un dron sanador a tu espalda es a todas luces una mejor decisión que tratar de efectuar tal gesta en solitario.
 
Como ya hemos mencionado la única modalidad existente de juego hasta ahora es en grupos de tres. La comunicación se convierte en un factor clave y no podía estar mejor implementada. En consola podremos enviar ordenes simples e informar de la localización de enemigos u objetos clave a golpe de R1/RB. Una pulsación para indicar el lugar por el que debemos de avanzar y dos para enemigos. Un sistema simple pero efectivo y que facilita disfrutar de las partidas, bebiendo en este caso de las mecánicas de Battlefield. A la hora de desplegarnos desde la nave no podremos elegir libremente nuestro lugar de aterrizaje, sino que tendremos que someternos a las órdenes de nuestro “líder de salto”, pudiendo solamente sugerir alternativas o separarnos cuando ya estamos en pleno vuelo. De cualquier manera, convertirnos en un ejército de un solo soldado no es una buena alternativa ya que poco podremos hacer si nos enfrentamos a un tiroteo en solitario.
 
Apex Legends es capaz de gratificar al jugador que actúa según lo estipulado. El título se ha tomado muy en serio la labor de equipo y existen distintas mecánicas destinadas a fomentar la camaradería. La reaparición, la señalización de objetos e incluso una interacción destinada a agradecer el aviso de un compañero sirven para dicho fin. A lo largo de toda la partida la comunicación es constante incluso aunque no dispongamos de un micrófono o no nos apetezca usarlo, creando una sensación de juego muy depurada y disfrutable.
 
En cuanto al ritmo, sigue la tónica de Blackout y Fortnite. Una partida completa puede durar en torno a los veinte minutos. El tiempo medio cada vez que saltamos a el servidor es ligeramente mayor de lo que estamos acostumbrados, pues el sistema de banderas provoca que la partida no termine mientras al menos un compañero este vivo.

 

Edificando el éxito

 

 

Por último y pese a no ser una eminencia gráfica, es un juego capaz de defenderse. En ocasiones, en las máquinas de sobremesa es incapaz de aguantar el número de cuadros por segundo, pero la situación no es ni mucho menos alarmante y debería de ser fácilmente subsanada por medio de alguna actualización. En cuanto al PC, los requisitos mínimos son reducidos. Emula la fórmula de éxito del battle royale de Epic Games, ofreciendo un producto gratuito y que además está al alcance de ordenadores de hace más de cuatro años.
 
El free to play es el modelo de negocio que sustentará a esta nueva IP de la gigante estadounidense. Parece que EA ha aprendido la lección y las microtransacciones no aportarán ningún tipo de ventaja competitiva, limitándose a artículos cosméticos y al desbloqueo de héroes no incluidos en el juego. Sin embargo, solo son dos las clases no disponibles de inicio, requiriendo los desbloqueos de pocas horas de dedicación.
 
Habrá que esperar para comprobar si este título es capaz de ser el primer battle royale en asentarse como un deporte electrónico. El hecho de que solo sesenta jugadores disputen cada partida es una ventaja potencial frente al resto de títulos, puesto que las infraestructuras necesarias para realizar una competición en vivo serán menores. El número de jugadores por equipo también más reducido y el sistema de clases podrían decantar la balanza como elemento diferenciador. Apex Legends es un título ambicioso y de gran calibre. Electronic Arts parece dispuesta a invertir en el que podría convertirse en su shooter de cabecera. Desde luego el hecho de haber anunciado el juego en la Super Bowl y contar con steamers de talla mundial el día del estreno así lo hace ver.