SE OBTUVIERON GRANDES RESULTADOS
13 DE Abril DE 2019 / 13:34

Bruselas, el punto de referencia para los luchadores españoles

Los representantes nacionales no dudaron en demostrar su valía durante el Brussels Challenge ME 2019.
Al escuchar el término “Fighting Games”, los aficionados españoles no suelen tener muchos buenos momentos que recordar. Desde tiempos ancestrales, el circuito competitivo de la mayoría de juegos de la categoría ha estado dominado por dos fuerzas simplemente superiores. Estados Unidos y, en mayor medida, Japón suelen repartirse la gloria cuando se trata de torneos de gran calibre, exactamente igual que hace 20 años. 
 
Sin ir más lejos, el momento más famoso de la historia de los juegos de lucha, bautizado como “moment #37”, tuvo lugar entre el célebre jugador norteamericano Justin “Jwong” Wong y la leyenda viva de Daigo “Daigo” Umehara, nacido, como no, en Japón. Los mayores referentes del panorama internacional suelen compartir con ellos el país de nacimiento. Para cerciorarse tan solo hay que mirar a eminencias como Dominique “SonicFox” McLean, Goichi “GO1” Kishida o Victor “Punk” Woodley. 
 
Con un duopolio tan sólidamente afianzado, Europa ha quedado siempre relegada a un poco favorecedor segundo plano. Por supuesto, el viejo continente ha contado con algún que otro motivo de enorgullecimiento durante los últimos años. Un ejemplo es la sorprendente victoria del jugador británico de Street Fighter Benjamin “ProblemX” Simon en la Evolution Championship Series del año pasado. 
 
Sin embargo, la consistencia no parece ser el punto fuerte de los europeos y, por ende, el estatus de amenaza internacional no acaba recalando casi nunca en un jugador del continente. Dentro de los diferentes países y escenas europeas, la española ha sido una de las que, a lo largo de los años, más difícil lo ha tenido para medrar en la competición. 
 
 
La falta de una estructura realmente potente dentro de la escena, así como el interés escaso que existía por los juegos de lucha (sobretodo al compararlos con otros esports como League of Legends) se combinaban para hacer de los “Fighting Games” un modo de vida poco viable. La ausencia de un ambiente profesional y de verdadera motivación con respecto al porvenir de la FGC hacían que el hecho de ver a un español compitiendo por las primeras plazas en un torneo internacional fuese algo completamente excepcional.
 
A mediados de 2018, sin embargo, ocurriría algo que lo cambiaría todo. El 27 de julio, Javier “Sh4rin” Sanabria abandonaba su puesto en las oficinas de Riot Games de manera inesperada. ¿Los motivos? Bastantes y muy personales. En sus inicios, Sh4rin se había dado a conocer como narrador de juegos de lucha, antes incluso de comenzar a interactuar con la comunidad de League of Legends, el cual había acabado siendo el juego en el que basaría su carrera profesional. Tenía, por lo tanto, una espina clavada aún muy profundo. Quería hacer de los juegos de lucha un esport relevante en España, costase lo que costase. 
 
La misión empezó con “Villa jueguito”, que se convirtió sin mucho esfuerzo en el podcast por excelencia de juegos de lucha en español, y continuó con la creación de Barcelona Fighters. Casi al mismo tiempo, se producía la firma de un contrato, dirigido tanto a él como a sus compañeros de proyecto, con Vodafone Giants. El esfuerzo por fin había servido de algo, pues habían convencido a uno de los clubes más veteranos de la industria de que, al menos, valía la pena arriesgarse en pos del crecimiento de los juegos de lucha. 
 
 
Ahora tenían todos los recursos que necesitaban. Durante los siguientes meses, todo el peso de los Fighting Games en España recayó sobre sus hombros. Organizar torneos para unir y fortalecer a la comunidad, dar a conocer al público información sobre el desarrollo de la escena internacional, cubrir todas las novedades que se implementasen al juego… El trabajo que estaban realizando era casi titánico. 
 
El culmen de todo este proceso sin embargo, llegó con el anuncio de la Giants Fighters League. Por increíble que pareciese, la primera liga presencial de Dragon Ball FighterZ de España acababa de nacer. Las posibilidades a la hora de obtener motivación y beneficios se ampliaban considerablemente para todos los competidores de esta. En cuanto a competición se refiere, sin embargo, la liga parece estar decidida desde el momento en que empezó. 
 
 
Entre los compañeros de Sh4rin que tuvieron la suerte de fichar por Vodafone Giants se encontraba Joan “Shanks” Namay. Ahora, como buen jugador profesional, se encuentra participando en la Giants Fighters League. Da la casualidad, sin embargo, de que "papi shanks" está entre los mejores competidores españoles de toda la historia de los juegos de lucha. Si alguien tiene actualmente el potencial necesario para poder retar a los dioses del competitivo, ese es sin duda Shanks. 
 
El título de campeón final del Dragon Rush le identificaba ya como el auténtico dominador de la escena española, pero a Joan no le bastaba con eso. Tras conseguir la victoria en el Celtic Throwdown, su clasificación a los Last Chance Qualifiers para las finales del mundo de Dragon Ball FighterZ quedaba asegurada. Finalmente, se quedaría a las puertas de hacer acto de presencia en la fase principal del campeonato. Shanks acabó eliminándose en los cuartos de final del tercer clasificatorio, a tan solo dos míseros pasos de la gloria. 
 
Este impresionante hito, sin embargo, al público general le supo a poco. Sin apenas darse cuenta, Shanks había cambiado por completo el paradigma de los juegos de lucha españoles. Era tan solo un jugador el que podía hacerlo, de acuerdo, pero al menos ahora España tenía la posibilidad de estar en lo más alto y era eso, ni más ni menos, lo que ahora se esperaba de sus representantes. El fin de semana pasado, durante la celebración del Brussels Challenge Major Edition 2019 en la localidad belga de Evere, España cumplió, sin lugar a dudas. 
 
 
El trabajo de Sh4rin y compañía por poner a los juegos de lucha en el mapa parece haberse expandido al resto de la comunidad. Puede que no tenga nada que ver, pero el increíble nivel que están mostrando todos los jugadores del país últimamente tiene que deberse a algo en concreto. Puede que sea la motivación de saber que verdaderamente hay un público detrás apoyando, puede que sea el optimismo del que inunda saber que lo que realmente te gusta hacer ahora es, por fin, considerado algo serio. 
 
Sea lo que sea, se está notando. Los competidores españoles no están al nivel de Japón, ni al de Estados Unidos. No obstante, las metas que se van marcando son cada vez más ambiciosas. ¿Por qué? Muy simple: porque los resultados acompañan. 
 
El fin de semana pasado, en el torneo internacional disputado en Bélgica, se pudo disfrutar de una auténtica fiesta de la FGC nacional. Shanks, como ya era de esperar, sumó un primer puesto más a su palmarés al conseguir la victoria en el torneo de Dragon Ball FighterZ, pero eso no fue, ni mucho menos, todo. En ese mismo torneo, dos españoles más lograron colarse entre los diez primeros. Ni más ni menos que el mismísimo Sh4rin e Ivan Josep “Thunder” García, quien compite actualmente para la organización de KawaiiKiwis, acabaron su participación en un más que respetable séptimo y noveno puesto respectivamente. 
 
En el que sigue siendo a día de hoy el juego de lucha más popular a nivel internacional, Street Fighter V: Arcade Edition, también nos dejó alguna que otra sorpresa. El torneo contaba entre sus filas con contendientes del calibre del mismo ProblemX o Amjad “AngryBird” Alshalabi, dos verdaderas potencias de la escena internacional. A pesar de esto, Alfonso “VegaPatch” Martínez consiguió un notable 13º puesto final. El ahora jugador de Vodafone Giants siempre había sido un referente en cuanto a Street Fighter en España, pero no ha sido hasta su incorporación al equipo telefónico cuando su nivel ha dado un salto repentino más que perceptible.
 
 
No solo fueron los del equipo de José Ramón Díaz, en absoluto, los que salieron del evento con una sonrisa en la boca. En la competición de BlazBlue: Central Fiction, los de casa también consiguieron ponerse las botas. En un torneo que contaba con 54 participantes en total, consiguieron meter a cuatro de los ocho participantes españoles en el top 15. 
 
Especialmente remarcables son dos de los resultados cosechados. Primeramente, el de Thunder, quien repitió noveno puesto para igualar su participación en el evento de Dragon Ball FighterZ y, de esta manera, acabar el fin de semana con dos más que merecidos tops 10 bajo el hombro. Por último, pero no menos importante, la séptima plaza de David “Sacred Azure” Palau. Mucha gente puede no reconocer a este genial jugador, actualmente en las filas de Win Before You Begin. 
 
Es cierto que, desgraciadamente, no dispone de mucha exposición mediática debido al juego en el que se especializa, pero lo cierto es que no le está yendo nada mal en cuanto a resultados internacionales se refiere. En el Revolution 2018 disputado en Londres se aseguró 190 puntos del circuito mundial y, con los 100 puntos que ha conseguido añadir a estos gracias a su espectacular actuación en el Brussels Challenge, se coloca en una situación que puede permitirle pelear contra los mejores del mundo a medida que vaya acercándose el final de temporada. 
 
Hace unos meses, los juegos de lucha no eran más que un rumor, un mundo aparte para el aficionado español medio a los deportes electrónicos. Puede que haya pasado poco tiempo desde entonces, pero el cambio ha sido completamente radical. Hoy en día, Dragon Ball FighterZ tiene su propia liga presencial, los equipos están empezando a interesarse por el nicho que representan y, afortunadamente, el público les ha dado la bienvenida con los brazos abiertos, algo rematadamente difícil de conseguir. 
 
 
Todo se ha traducido en mejores resultados en torneos internacionales. La de Bruselas fue la primera vez en la que el conjunto de los competidores españoles consiguieron verse superiores a sus adversarios en la mayoría de los casos. Fue la primera vez que España se sintió incluida, aceptada en este gran universo que es el lado competitivo de los juegos de lucha. Fue, sin duda, un momento legendario. Ahora, todo lo que hay que hacer es asegurarse de que el desarrollo siga en marcha, la escena siga creciendo y lo ocurrido en Bruselas se convierta en poco más que una simple rutina. Eso, al menos, es lo que se trabajará por conseguir, de eso podemos estar seguros.