artículo de opinión
28 DE Septiembre DE 2018 / 16:36

Culpa de nadie y de todos: polémica entre Dragon Ball FighterZ, Madrid Games Week y Vortex

La coincidencia en fechas de ambos torneos desata la polémica en la comunidad de los juegos de lucha.
La comunidad debe hacer entender a las editoras (por las buenas) que son una variable imprescindible a la hora de organizar torneos de sus videojuegos. La presentación de un torneo oficial de Dragon Ball FighterZ en la Madrid Games Week, que amenaza con eclipsar un importante evento de la comunidad, puede parecer un problema, pero si queremos contar con la distribuidora del juego en futuribles eventos no podemos apedrearlos en redes sociales, máxime cuando nunca han tenido mala intención con su torneo. ¿Cómo lo solucionamos para futuros eventos? La clave es la comunicación de todos los factores.
 
Los amantes de la lucha y la competición debemos estar agradecidos a VillaJueguito: en cuestión de un par de meses, el proyecto comandado por Sharin, Fasoll y Galletas ha pasado de decisión suicida y descabellada a tren desbocado y sin frenos dispuesto a poner al fighting en España en el lugar que sin duda merece. Sin embargo, y aunque los hombres de Papito han logrado en apenas diez semanas de durísimo trabajo más que muchos organizadores y jugadores con buena fe e indudable buena intención en siete u ocho años, parece que hay cosas que están condenadas a no cambiar nunca, y no tendría que ser así. Hablo de la relación de las principales empresas del sector con nuestra infatigable comunidad. Concretamente del doble e inesperado torneo de Dragon Ball FighterZ en Madrid el próximo 20 de octubre.
 
A pocas semanas de la Madrid Games Week, el principal evento de videojuegos comerciales del país, se ha presentado un campeonato nacional para el juego de Arc System Works. Según fuentes de 3DJuegos eSports, no se trata de un evento Radar, en el que la victoria concede acceso a la gran final del World Tour, que se celebra el próximo enero en Estados Unidos; el premio para el vencedor del torneo es un viaje a tierras estadounidenses para acudir como espectador al evento final, que tampoco es baladí. Desgraciadamente, y para sorpresa de la editora, parece que la comunidad ha recibido el anuncio con mala gana: se estaba preparando un importante torneo en Albacete el mismo fin de semana, el Vortex Tournament, y la coincidencia ha puesto a muchos competidores contra la espada y la pared.
 
La experiencia me dice que aquí tenemos que aprender todos, comenzando por la organización de Vortex, pez más pequeño de la polémica y que, según mi parecer, comete el primer error de la sucesión de equívocos que ha degenerado en la presente situación. La feria de Asociación Española del Videojuego (a partir de ahora AEVI), regresó a Madrid tras dos años de exilio en Barcelona. La fecha y llegada a la capital viene sonando desde marzo, ]]>haciéndose oficial a finales de abril]]>, un mes antes del anuncio de la fecha del Vortex Tournament, que concretó en los últimos días de mayo que su torneo se celebraría en octubre. Sabiéndolo o no, la realidad es que hacer coincidir el Vortex Tournament con la Madrid Games Week, desgraciadamente, ya era una temeridad que ha degenerado en el presente problema.
 
El calendario del World Tour ha sido un caos. España no tuvo ningún torneo clasificatorio.
 
Sin embargo, y por deferencia, es incuestionable que la editora podría haber puesto de su parte para intentar una solución conciliadora hace semanas, cuando supo que le tocaría hacer una competición en la feria de AEVI. ¿Sabéis cuál es el problema? Que es muy probable que en la empresa no tuviesen constancia alguna del presente torneo. Entiendo que para los trabajadores de Bandai Namco el preparar un campeonato de Dragon Ball FighterZ en la Madrid Games Week no es más que otro de los muchos marrones que tienen sobre la mesa, envuelto en cláusulas que le impiden hablar todo lo que le gustaría de ello con la comunidad y con la única y sana intención de dar a los jugadores un nuevo campeonato más en el que competir. Desgraciadamente, ya sabéis lo que dice el dicho: el infierno está lleno de buenas intenciones.
 
“¿Por qué no triunfan los juegos de lucha como eSports en España?”, nos preguntábamos en 3DJuegos eSports en el pasado mes de marzo. Uno de los fundadores de la Liga de Videojuegos Profesional, David Ruíz, nos ofreció una opinión que explicaba lo que pasa con el apoyo de las editoras tras el estreno de un videojuego en España y que, de alguna forma, corta las alas a la progresión de la competición: “Las editoras se centran mucho en lo que es el lanzamiento y la campaña de marketing y ventas. Si nosotros no conseguimos que, de alguna forma, entre dinero al sistema proponiendo algo a los patrocinadores o al público para que se cree una audiencia, aquí nadie se va a sumar”. Sergi Mesonero, también cofundador, rompía una lanza por las editoras: “No dudo que, seguramente, ellos querrían seguir apoyando su competición, pero estas empresas funcionan así, aunque sea algo que está cambiando poco a poco, sobre todo en los últimos tiempos. Cada vez se tiende más a apoyar los títulos tras su lanzamiento y durante una temporada algo más larga”.
 
Pondría la mano en el fuego por las buenas intenciones de la editora con el torneo de la Madrid Games Week y os invito a cambiar el punto de vista: a lo mejor, en lugar de pedir a Bandai Namco España que ponga a sus trabajadores al frente de nuevos proyectos como el presente torneo con todo el trabajo que, me consta, ya tienen en la mesa, quizás deberíamos pedir a Internacional que, si quieren que los eSports como Dragon Ball FighterZ prosperen en nuestro país, apuesten por ello con más personal en su filial española para que se encargue de hacerlo realidad. A lo mejor deberíamos pedirle a Bandai Namco en Japón también que no improvise un torneo como el World Tour seis meses después del estreno del juego, ]]>con un éxito competitivo que ni ellos esperaban]]>, y que los llevó a crear un evento con el que nadie, incluida Bandai Namco España, contaba.
 
Una estampa improbable hace tres meses. Ya se nota el trabajo de Villajueguito.
 
La situación ya tiene poca o ninguna solución, y creo que lo único que podemos hacer con el presente problema es ser pragmáticos e intentar no repetir los errores del pasado. El primero, de los 52 fines de semana que hay al año, intentar no situar los eventos de la comunidad en la misma fecha que los principales eventos del videojuego patrio (hablo, naturalmente, de la Madrid Games Week de octubre y la Barcelona Games World de diciembre). El segundo, que en la medida de lo posible, las editoras intenten confiar más en los principales representantes de la comunidad cuando se hacen eventos como el presente, ya que pueden asesorar, ayudar y hacer un mejor evento que impulse, de hecho, a hacer más grande a Dragon Ball FighterZ en un escenario de lujo como el evento de AEVI. El tercero, la comunidad tiene que calmar los ánimos.
 
No va a ayudar en nada a Dragon Ball FighterZ y a la comunidad española un enfrentamiento directo entre los jugadores patrios y Bandai Namco España. Si de cara a la editora solo se concibe a los jugadores como una masa de insultos e improperios ante sus actividades y buenas intenciones, os garantizo que lo único que lograremos es un candado por su parte. El spoiler es que, si queremos que Dragon Ball FighterZ avance como juego competitivo en España, la asociación con Bandai Namco España es innegociable; si Bandai Namco España quiere que Dragon Ball FighterZ siga prosperando como producto, ya sea vendiendo nuevas copias o contenido descargable, deberá contar con la comunidad. La relación y el beneficio es bilateral, y la colaboración o es mutua o no será.
 
Para los creyentes del credo de la lucha estamos en el año 1 d.V (después de Villajueguito), y la presente polémica, por el bien de todos, debe ser la primera y última que suceda tras mesiánica llegada de Sh4rin y compañía para poner orden en la comunidad. Como demuestra el nacimiento de BCN Fighters o la confianza de Vodafone Giants por el género, estamos en el punto de mira, y todos, sin excepción, tenemos que estar a la altura del momento en el que nos encontramos. Es un ruego: las firmas involucradas deben entender que, por muy insignificantes que resulte la comunidad para ellos, si remamos juntos, todos ganamos.